La tragedia de Francisco Fernando de Austria, Sofía Chotek y el hombre que precipitó la I Guerra Mundial

Sofia Chotek, Francisco Fernando y Gavrilo Princip

El 28 de junio de 1914 un joven de 19 años vinculado a los grupos de la "Mano Negra" asesinó al heredero del Imperio austrohúngaro y a su esposa. Exactamente catorce años atrás, sin embargo, todo había sido felicidad para la pareja, pues tras numerosas polémicas y rechazos familiares estaba a punto de casarse.

Se conocieron en el año 1894, durante un baile celebrado en Praga. Ella, Sofía Chotek, se sintió atraída por él desde el primer momento, y todo, aún sabiendo que no tenía oportunidad alguna de ser correspondida. A fin de cuentas, ella era una dama de compañía de la archiduquesa Isabel; y él, Francisco Fernando, estaba llamado a heredar, algún día, el trono austrohúngaro. Eso le obligaba a casarse con una mujer de su misma posición.

Años atrás quizá hubiera sido distinto. Cuando nació Francisco Fernando en Graz, en 1863, no ocupaba los primeros puestos en el orden de sucesión del emperador Francisco José y de hecho, durante su juventud había dirigido sus motivaciones por el lado militar. Pero las desgracias familiares (la muerte de Francisco V de Módena en 1875 y el suicidio del príncipe heredero Rodolfo en 1889) habían cambiado todo.

Por todo eso lo último que esperaba Sofía era que tras aquel baile Francisco se pusiera en contacto con ella. Así, empezó a presentarse en la casa de la archiduquesa Isabel, cosa que hizo ilusionarse a la familia, pues le imaginaron interesado por la hija de mayor edad, pero cuando descubrieron a quien pretendía realmente, se encolerizaron y despidieron a Sofia. De hecho, tal fue el escándalo que el emperador mandó llamar a Francisco Fernando para expresar su rechazo total por la relación.

El archiduque Francisco Fernando con su esposa Sofía y sus tres hijos hacia 1910

Las cosas, sin embargo, no cambiaron mucho: al poco la pareja volvió a verse y como nada parecía cambiar los deseos de Francisco Fernando se decidió nombrar a Sofía Duquesa de Hohenberg para darle un título digno. Eso sí, para dar validez a ese matrimonio obligaron a la pareja a cumplir una condición, la de que nunca un hijo nacido de los dos heredara el Imperio. Así hicieron y, tras ello, el 1 de julio de 1900 Francisco Fernando y Sofía se casaron en Reichstadt (hoy Zákupy), Bohemia. El emperador no acudió al enlace, ni tampoco los archiduques.   

Los años fueron pasando y el Imperio fue acumulando problemas. Sobre todo, por los grupos que buscaban independizarse y construir un estado nacional propio.

El Gräf & Stift Double Phaeton de 1910 en donde viajaba el archiduque y que se conserva en el Museo de Historia Militar de Viena

Fueron, de hecho, los sectores descontentos los causantes del trágico final de Francisco Fernando y Sofía. Fue el 28 de junio de 1914, a pocas horas de que la pareja celebrara su aniversario de boda. Ambos habían acudido ese caluroso día a Bosnia para asistir a unas maniobras militares. Todo se desarrollo con normalidad hasta que, de repente, alguien les arrojó una granada hacia su coche descubierto. Sin embargo, esta explotó junto al vehículo contiguo, sin alcanzarles, por lo que rápidamente escaparon de allí. Pero entonces, al doblar una esquina, apareció un joven de 19 años y orígenes humildes llamado Gavrilo Princip que descargó su arma sobre ellos, provocándoles heridas que causaron poco después su muerte. Rápidamente Princip fue capturado y enviado a prisión, a la par que los medios comunicaban al público sus vínculos con la “Mano Negra”, un grupo contrario a la política aperturista de Francisco Fernando hacía las minorías eslavas.

Princip sentado en el centro de la primera fila, durante su juicio por asesinato en 1914

Lo que vino luego es bien conocido: el asesinato acabó siendo el detonante de algo que ya hacía tiempo venía fraguándose, la Primera Guerra Mundial. El imperio austrohúngaro atacó a Serbia y Rusia apoyó a esta última mientras Alemania pasaba a defender a Austria. ¿El resultado? Un conflicto que cambió el mapa de Europa, dejando millones de muertos (las fuentes citan entre 12 y 31) y marcando la historia de las siguientes décadas. Un conflicto al que, por cierto, tampoco iba a sobrevivir Princip. Porque en abril de 1918, tras unos años terribles en prisión en los que como consecuencia de las torturas y privaciones trató de suicidarse varias veces, falleció de tuberculosis. Para la mayoría, como un asesino, pero, para ciertos grupos yugoslavos, como un héroe que había luchado por la independencia del país. De hecho, todavía en 2014 se erigió en el barrio serbio de Sarajevo una estatua en su honor con presencia de las autoridades del país. Todo, mientras a tan solo ocho horas de distancia los turistas recorrían el Palacio de Artstetten en Wachau (Austria), el museo y panteón en donde reposan los restos de Francisco Fernando y Sofía.