martes, 29 de noviembre de 2022 12:52h.

Los más de once mil muertos del desastre de Annual: el escalofriante episodio que marcó el rumbo de la España del siglo XX

Hoy, 22 de julio, se cumplen cien años del desastre de Annual, que provocó la muerte de más de 11.500 soldados españoles. Un episodio que, pese a su importancia, no es lo suficientemente conocido. 
Soldados en 1921 en un blocao
Soldados en 1921 en un blocao

A mediados de julio de 1921 los oficiales y el gobierno español miraban con agrado el desarrollo de la guerra de Marruecos. El general Manuel Fernández Silvestre había logrado realizar un rápido avance de 130 kilómetros por el territorio del Rif sufriendo, tan solo, diez bajas. Y, animados por el hecho, los periódicos aseguraban que rápido se tomaría Alhucemas, en donde se asestaría el golpe definitivo a Abd El-Krim, el cabecilla de la rebelión marroquí.

Sin embargo, tras las arengas había una realidad mucho menos atractiva. Y es que los jóvenes soldados estaban entonces hambrientos, sedientos y desanimados. Iban, además, mal pertrechados para el combate, con un uniforme que no se adaptaba al clima (cruzaban, por ejemplo, el desierto con alpargatas) y con un armamento que no funcionaba bien. Así, las ametralladoras se sobrecalentaran con el uso y los fusiles Mauser, que ya habían empleado sus padres y abuelos en la guerra de Cuba, no estaban en buen estado. La corrupción interna, además, hacía que parte de las mejores armas que llegaban acabaran en el mercado negro, por culpa de algunos oficiales que querían ganar dinero a costa de sus propios hombres.

Así que, en esas condiciones, se ubicaron en distintos campamentos o “blocaos” para defender el territorio. El principal, el de Annual, en donde se instaló el general Silvestre, y que quedaba en un valle rodeado de montañas del que solo se podía salir por una serie de pasos. Por eso en cuanto los rifeños supieron la posición, se apresuraron a tomar las salidas para dejar a los españoles encerrados. Algo que Silvestre descubrió demasiado tarde. Y, por eso, el 22 de julio, consciente de que no tenía víveres ni municiones para resistir un asedio, ordenó la retirada. Cuando ya los rifeños habían logrado controlar las montañas.  

Lo que vino a continuación fue tan rápido como cruel. De repente, los españoles comenzaron a recibir los disparos de los francotiradores, y conscientes de que habían caído en una trampa, echaron a correr sin hacer caso a las órdenes e instrucciones. Y todo, mientras los rifeños se limitaban a observar como sus enemigos caían bajo sus balas. Solo un grupo logró salvarse, gracias a los esfuerzos de los Regulares del comandante Llamas y al Regimiento de “Cazadores de Alcántara”, 14 de caballería, que lograron abrir una brecha por el sur y refugiarse en Monte Arruit.

Los 3000 hombres que quedaron allí creyeron que así estarían a salvo. Pero los rifeños iniciaron rápidamente un asedio que duró dos semanas y que obligó a los españoles a sobrevivir con unos pocos víveres y con los bloques de hielo que los suyos les lanzaban, desde aviones para calmar su sed. Así, hasta el 9 de agosto, en que tras pactar la entrega de las armas a cambio de que se les perdonase la vida, se prepararon para abandonar el lugar. Sin imaginar lo que les esperaba, pues los rifeños, tras esperar a que sus enemigos estuvieran desprotegidos, empezaron a disparar y a lanzarse contra los españoles cuchillo en mano. Únicamente 60 sobrevivirían.

Nunca se supieron las cifras exactas de fallecidos que generó el desastre de Annual, aunque hoy se calcula que murieron al menos 11.500 miembros del ejército (9000 españoles y 2500 rifeños afectos), incluido el general Silvestre.  

Lo más extraño es que de este desastre salieron impunes quienes fueron señalados como los principales responsables. Porque aunque enseguida se pidieron investigaciones  contra ellos, el golpe de Estado de Primo de Rivera las frenó. Eso, sin embargo, no detuvo el descontento de una parte de la sociedad, que nunca entendió que se estuviera librando una guerra así por un territorio que no tenía interés estratégico ni económico. Y, de hecho, se podría decir que el clamor y el rechazo social que provocó Annual estuvieron entre los factores que propiciaron que en 1931 el rey Alfonso XIII, que fue señalado directamente por estos hechos, tuviera que salir de España.

El paso del tiempo, y las circunstancias del país, hicieron que el episodio de Marruecos apenas se tuviera en cuenta en las escuelas (a diferencia de, por ejemplo, la guerra de Cuba). Haciendo que hoy, gran parte de la población no conozca a fondo lo que sucedió. Y eso que, sin Marruecos, difícilmente se puede entender el devenir de la España de la primera mitad del XX. Por eso en estas fechas en que se cumplen cien años de Annual merece la pena recordarlo.