jueves, 01 de diciembre de 2022 13:26h.

Siete poemas de Maya Angelou

(San Luis, Misuri, 4 de abril de 1928 – Winston-Salem, Carolina del Norte, 28 de mayo de 2014)

Su verdadero nombre era Marguerite Annie Johnson. Tuvo una infancia difícil, marcada por el divorcio de los padres, los cambios de residencia y algo que le causó un profundo trauma: a los ocho años el novio de su madre abusó sexualmente de ella. Luego, este fue llevado a juicio, declarado culpable y enviado a prisión. Poco después de salir de allí este moriría, asesinado, seguramente, a manos de los tíos de Maya. Aquel conjunto de experiencias la traumatizaron y, durante cinco años, dejó de hablar. Un tiempo en el que convivió con los libros, aprendió a observarlo todo con los ojos del silencio y contactó, por primera vez, con la poesía. De hecho, escribir fue para ella uno de los mejores modos de sobrellevar todas esas sensaciones que le sobrepasaban. 

Con 17 años tendría su primer hijo, al que, por los problemas con su familia y su difícil relación con su madre, decidió criar en solitario. Realizó desde entonces trabajos de todo tipo e incluso, por un breve periodo de tiempo, llegó a ejercer la prostitución.

En 1951 se casó con un electricista blanco llamado Tosh Angelos. Algo que, por ser una relación interracial, provocó gran escándalo en su tiempo. Fue en esos años cuando Maya se interesó por la danza y empezó a bailar y a cantar, y de hecho, cuando pocos años después se separó de su marido, empezó a dedicarse profesionalmente a ello en distintos clubes nocturnos. También fue en aquel momento cuando adoptó el nombre de “Maya Angelou” y comenzó a viajar a Europa para actuar. Circunstancia que aprovechó para aprender el idioma de los países que visitaba. Sería en 1957 cuando sacara su primer álbum: Miss Calypso.

En 1959 conoció al novelista John Oliver Killens y, a propuesta de él, regresó a Nueva York para iniciar una carrera como escritora. Eso le llevó a sumarse al Gremio de Escritores de Harlem y a conocer varios autores afroamericanos, como John Henrik Clarke, Rosa Guy o Julian Mayfield. También, tras escuchar a Marthin Luther King en una iglesia del barrio, a involucrarse en la lucha por los derechos civiles de su raza.

Sin embargo, en 1961 inició una relación con el activista sudafricano Vusumzi Make y decidió cambiar de vida. Así, fue con él a El Cairo y comenzó a trabajar en un periódico. Luego, tras romperse la relación, se trasladó a Ghana, en donde trabajó como administradora de su universidad. Allí coincidió con Malcolm X, y, tras hablar con él, decidió regresar su país para ayudarle a construir la Organización de la Unidad Afroamericana. La muerte de este, sin embargo, poco después, le dejó totalmente conmocionada y decidió cambiar  de planes: pasó a residir a Hawai y luego a Los Angeles, donde se centró en su carrera de escritora, antes de recabar en Nueva York. Luego de ello, sufrió un nuevo golpe: la muerte de Marthin Luther King (el día del 40 cumpleaños de ella). Esto la sumió en una depresión de la que saldría con ayuda de sus amigos y retomando una amplia actividad cultural

A partir de entonces el nombre de Maya empezó a ser muy conocido en todo el país. Primero, por la serie documental Blacks, Blues, Black!, pero, sobre todo, por su autobiografía I Know Why the Caged Bird Sings (1969). Luego llegaron trabajos como compositora de las músicas de varias películas, guiones para el cine (el de Georgia, Georgia es el primero escrito por una mujer afroamericana que llegó a filmarse), historias cortas, documentales, autobiografías y poesías. Incluso llegó a ejercer como actriz, en series como Raíces. Además, se atrevió a dirigir teatro y hasta se puso tras las cámaras en la película de 1996, Down in the Delta. También fue una incansable conferencista (solo se apartaría de esto después de cumplir los ochenta años) y trabajó, desde los años 80, ocupando la cátedra Reynolds en Estudios Americanos en la Universidad de Wake Forest  (Carolina del Norte).

Durante esos años, además, siguió recitando poesía. Actuó, por ejemplo, en el día de la inauguración del presidente Bill Clinton (recitando “On the Pulse of Morning”) y en el 50 Aniversario de las Naciones Unidas (con “A Brave and Startling Truth”). En los últimos años se vinculó con la campaña de Hillary Clinton y, después, con la de Barak Obama, antes de fallecer, el 28 de mayo de 2014, dejando un amplio y premiado legado cultural que muy pocos han logrado igualar.

Sus poemas, efectivos y claros, están unidos a su experiencia, como mujer, como afroamericana y como activista política. ¿Sus temas? La libertad, la igualdad, la negritud, el sexo, la soledad la conciencia de clase y, por supuesto, la resiliencia. No en vano, son un reflejo de su vida. Y aunque es verdad que su obra poética no ha recibido tanta atención como sus textos en prosa, muy considerados, igual se le señalado como “la más laureada de las poetas de color”.

Y A PESAR DE TODO, ME LEVANTO

Puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes arrojarme al fango
y aún así, como el polvo, yo me levanto.

¿Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros,
bombeando en la sala de mi casa.

Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto.
Así, yo me levanto.

¿Me quieres ver destrozada?
¿Con la cabeza agachada y los ojos bajos,
los hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado?

¿Mi arrogancia te ofende?
No te tomes tan a pecho
que yo ría como si tuviera minas de oro,
excavándose en el mismo patio de mi casa.

Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, yo me levanto.

¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?

De las barracas de la vergüenza de la historia,
yo me levanto.
Desde el pasado enraizado en dolor,
yo me levanto.
Soy un océano negro, amplio e inquieto,
manando,
me extiendo, sobre la marea.

Dejando atrás noches de temor, de terror.
Me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos, legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto. 

PÁJARO ENJAULADO

El pájaro libre salta
al lomo del viento
y flota viento abajo
hasta que cesa la corriente;
moja sus alas
en el naranja de los rayos de sol
y osa reclamar el cielo.

Pero un pájaro que acecha
en su jaula angosta
apenas puede ver tras
las rejas de rabia
sus alas están contraídas y
sus pies atados luego,
abre la garganta para cantar.

El pájaro enjaulado canta
un temeroso trino
sobre algo desconocido
mas ansiado aún
y desde la lejana colina
se escucha la melodía
pues el pájaro enjaulado
canta a la libertad.

El pájaro libre imagina otra brisa
y tenues vientos alisios
entre árboles anhelantes
y los gruesos gusanos que aguardan
en el pasto iluminado de alba
y designa al cielo como suyo.

Pero un pájaro enjaulado permanece
inmóvil sobre la tumba de los sueños
grita su sombra en el clamor de una pesadilla
sus alas están contraídas y sus pies atados luego,
abre la garganta para cantar.

El pájaro enjaulado canta
un temeroso trino
sobre algo desconocido
mas ansiado aún
y desde la lejana colina
se escucha la melodía
pues el pájaro enjaulado
canta a la libertad.

TOCADOS POR UN ÁNGEL

Nosotros, desacostumbrados al valor
exiliados del placer
enroscados en el caparazón de la soledad
hasta que el amor baja de su templo sagrado
y se presenta ante nuestros ojos
para liberarnos a la vida.

Llega el amor
y en su tren vienen éxtasis
viejos recuerdos de gozo
antiguas historias de dolor.
Y si somos audaces,
el amor arranca de nuestras almas
las cadenas del miedo.

Al calor de la luz del amor
abandonamos nuestra timidez
nos atrevemos a ser valientes
Y de pronto vemos que el amor
nos cuesta todo lo que somos
y todo lo que podemos ser.
Y sin embargo es el amor
lo único que nos libera.

RECUERDO

El peso lento
de tus manos, alborotando a las abejas
que anidan en mi pelo, tu sonrisa en la
pendiente de mi mejilla. Te aprietas
sobre mí
esta vez, encendido, derramando
urgencia, y el misterio viola
mi razón.

Cuando te retiras,
tú y la magia, cuando
sólo el olor de tu
amor persiste entre
mis pechos, entonces, sólo
entonces, puedo devorar con gula
tu presencia.

SOLO

Acostada, pensando
La última noche
Cómo encontrar a mi alma un hogar
Donde el agua no esté sedienta
Y el pan de molde no sea piedra
Subí con una cosa,
Y no creo que esté equivocada
Eso nadie, 
Pero nadie
Puede hacerlo aquí solo
Solo, completamente solo
Nadie pero nadie  
Puede hacerlo aquí solo
Solo, completamente solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo aquí solo.
Hay algunos millonarios
Con dinero que no pueden utilizar
Sus esposas corren alrededor como espíritus que aúllan 
Sus hijos cantan blues
Han conseguido doctores caros
Para curar sus corazones de piedra
Pero nadie, no nadie
Puede hacerlo aquí solo.

Solo, completamente solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo aquí solo.

Ahora, si escuchas atentamente
Te diré lo que sé
Que las nubes de tormenta se están reuniendo
El viento va a soplar
La raza del hombre está sufriendo
Y puedo oír el quejido
Porque nadie
Pero nadie
Puede hacerlo aquí solo.

Solo, completamente solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo aquí solo.

MUJER FENOMENAL

Las mujeres hermosas se preguntan
Dónde radica mi secreto.
No soy linda o nacida
Para vestir una talla de modelo
Mas cuando empiezo a decirlo
Todos piensan que miento
Y digo 
Está en el largo de mis brazos,
En el espacio de mis caderas,
En la cadencia de mi paso,
En la curva de mis labios.
Soy una mujer 
Fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
Esa soy yo.

Ingreso a cualquier ambiente 
Tan calma como a ti te gusta
Y en cuanto al hombre
Los tipos se ponen de pie o
Caen de rodillas.
Luego revolotean a mi alrededor,
Una colmena de abejas melífluas.
Y digo,
Es el fuego de mis ojos,
Y el brillo de mis dientes,
El movimiento de mi cadera,
Y la alegría de mis pies.
Soy una mujer
Fenomenalmente.

Mujer fenomenal,
Esa soy yo.

Los mismos hombres se preguntan
Qué ven en mí
Se esfuerzan mucho
Pero no pueden tocar
Mi misterio interior. 
Cuando intento mostrarles
Dicen que no logran verlo
Y digo,
Está en la curvatura de mi espalda,
El sol de mi sonrisa,
El porte de mis pechos,
La gracia de mi estilo.
Soy una mujer
Fenomenalmente.

Mujer fenomenal,
Esa soy yo.

Ahora comprendes
Por qué mi cabeza no se inclina.
No grito ni ando a los saltos
No tengo que hablar muy alto. 
Cuando me veas pasar
Deberías sentirte orgullosa.
Y digo,
Está en el sonido de mis talones,
La onda de mi cabello,
La palma de mi mano,
La necesidad de mi cariño,
Por que soy una mujer
Fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
Esa soy yo.

LOS HOMBRES

Cuando era joven, solía mirar
Detrás de las cortinas
A los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
Están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que estaba ahí. Con quince
Años, y famélica.
Se paraban bajo mi ventana
Con los hombros en alto como los
Pechos de una adolescente,
Y la cola del traje palmeándoles
Las nalgas,
Los hombres.

Un día te toman con delicadeza entre sus manos, como si
Fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
Aprietan. Un poquito no más. El
Primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
Más. Y empieza a doler. Te arrancan una
Sonrisa que patina en el miedo. Cuando
Se acaba el aire,
El cerebro te explota, estalla breve y ferozmente
Como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
El que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse,
Y el gusto trata de retornar a la lengua,
Tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Después la ventana se cierra toda sobre
Tu mente. Ahí, detrás
Del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
Pararme y mirar.

A lo mejor.